Al comienzo del período de la Restauración, se planteó la idea de hacer una nueva biblioteca en el primer piso del Palacio del Senado. Hasta ese momento la Biblioteca había estado en la planta baja y, cuando se decide construir en uno de los patios una sala de lectura para la Biblioteca en hierro, se optó por subir la antigua al piso alto.

Así, se construyó un gran salón central con dos salas laterales de lectura. Además, en la misma planta se hicieron otras seis salas más dedicadas a libros de historia.

En los años 60 del siglo XX, siendo el Palacio la sede del Consejo Nacional, se hicieron numerosas reformas. Entre ellas, la supresión de esta antigua biblioteca debido a la necesidad de espacio. En 1980, ya ocupando nuevamente el Senado su palacio, se transformó la sala para hacer comisiones. El nombre que se le dio fue el de Sala de Conferencias.

Décadas después, se volvió a reformar por completo, dando lugar a una mucho más moderna, equipada incluso con cabinas de traducción. Su uso sigue siendo para comisiones u otro tipo de reuniones y recibe el nombre de Sala Enrique Casas Vila, en recuerdo de este senador asesinado por ETA el 23 de febrero de 1984.