tau - senadocultural

Eduardo CHILLIDA (San Sebastián, 1924 - 2002)
Acero, 0,94 * 0,47 * 0,295
Chillida goza de reconocimiento general como el más importante escultor español vivo. Ese reconocimiento ha sido confirmado por el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1987, así como por la gran exposición retrospectiva de su obra en el Museo Reina Sofía en 1998. Nacido en San Sebastián, Chillida comenzó en 1943 en Madrid la carrera de arquitectura, que abandonaría cuatro años después para dedicarse a dibujar. En el taller de escultura de José Martínez Repullés realizó sus primeras piezas. En octubre de 1948 se traslada a París, donde reside en el Colegio de España; allí coincide con José Guerrero y Euse-bio Sempere y se hace amigo del pintor Pablo Palazuelo. En 1949, Bernard Dorival, conservador del Musée d'Art moderne, elige una escultura suya para presentarla en el Salón de Mai de París. Chillida realiza sus primeras esculturas abstractas en 1950 y al año siguiente empieza a experimentar con el hierro. Su primera exposición individual tiene lugar en 1954 en la galería Clan. En su riquísima trayectoria ha frecuentado todos los materiales, incluyendo la madera y el acero, el alabastro y los relieves en papel.
La pieza Tau tiene la estructura de esa letra griega: figura de "T" con la barra horizontal ligeramente curvada. Esa forma evoca un yunque y a la vez el mazo que golpea el yunque y nos recuerda que Chillida, desde la escultura moderna, ha rescatado la experiencia de la forja tradicional, igual que lo hicieron otros grandes escultores españoles, como Julio González y Pablo Gargallo. La pieza enlaza con la serie de Yunques de sueños que el escultor produjo entre 1954 y 1959. En aquellas piezas de hierro sobre pedestales de madera, como ha señalado Kosme de Barañano, la base no era un medio de aislar la pieza, sino un elemento activo e integrador. Aquí se acentúa dicha integración: ya no se puede distinguir el pedestal de la escultura misma, sino que todo es a la vez pieza y pedestal. Ese mismo equilibrio se da entre el desarrollo vertical y el horizontal. Esta última tendencia, anticipada ya por Chillida en algunas de sus piezas Abesti Gogora, volverá a manifestarse en la serie de sus homenajes a Giacometti de los años ochenta y sobre todo en la serie Gora Bera de la década de 1990, piezas también en acero y en forma de T. (Texto de Guillermo Solana Díez, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, pág. 498).